Un delincuente ingresó a una vivienda en horas tempranas de la mañana, aprovechando la oscuridad y la falta de luz en la entrada principal. El individuo manipuló la puerta de acceso tras quitar la bombita de luz exterior para evitar ser visto.
El ladrón, aparentemente con conocimiento de que no había nadie en la casa pero que los dueños solían dejar una luz prendida, sustrajo electrodomésticos y objetos de valor. Se especula que el delincuente conocía la rutina de los moradores.
Tras el robo, el sujeto se retiró por un pequeño orificio en la red perimetral, llevándose consigo un monitor o televisor pequeño y otros elementos de valor. La forma de operar del delincuente demuestra planificación y conocimiento previo del inmueble.