Se reflexiona sobre los entornos de los femicidas y personas violentas, cuestionando la falta de cuestionamiento familiar ante gritos de auxilio de mujeres. Se señala que a veces predomina la negación, culpando a las víctimas o justificando al agresor.
Se menciona que la madre de Barrelier aún utiliza frases como si la madre de Agostina fuera una perseguidora, evidenciando una posible negación de la realidad. Se subraya la importancia de analizar estos aspectos en la crianza y el entorno de los perpetradores.