Se critica la doble vara de la justicia y la policía, que detienen a ciudadanos por trámites de rutina mientras otros circulan drogados o cometen delitos. Se cuestiona la inacción ante la presencia de prostíbulos y drogas en la ciudad.
Se reflexiona sobre la falta de coherencia en el discurso periodístico y político respecto a casos como el de Agostina, sugiriendo que se minimizan las responsabilidades y se apunta a víctimas. Se critica la superficialidad en la investigación y la falta de abordaje de las causas estructurales.