La actividad industrial en China muestra signos de desaceleración, con el índice de gerencia de compras (PMI) alcanzando los 50 puntos en mayo, apenas separando la expansión de la contracción. Esto se da tras dos meses de expansión y se atribuye a una débil demanda interna y al encarecimiento de la energía por la guerra en Medio Oriente.
La desaceleración coincide con la interrupción de embarques por el Estrecho de Ormuz, ruta clave para el petróleo y gas, lo que ha elevado los costos de la energía y las mercancías. Se plantea la hipótesis de una superproducción industrial a nivel global (China, Japón, Alemania) frente a un consumo decreciente.
Se observa una paradoja en China, donde los precios de exportación son más bajos que en Argentina (fenómeno de dumping), indicando una estrategia para ganar mercados ante la sobreoferta y la falta de consumo. Esta situación podría llevar a una reducción de precios o a un desequilibrio mayor entre oferta y demanda.