Más de 2 millones de jóvenes cubanos han abandonado la isla desde la pandemia, lo que sugiere que la población restante permanece en el país por limitaciones de movilidad o vínculos continentales.
Se diferencia entre el rechazo al régimen político cubano y las condiciones de vida insoportables, que impulsan a la gente a salir de la isla en lugar de oponerse al gobierno. La falta de energía eléctrica (22 horas de corte diario) hace imposible la vida en condiciones normales.