Se cuestiona la posible participación de terceros en el desmembramiento del cuerpo de Agostina, dado que realizar esta acción solo sería extremadamente complejo. Se señala la falta de asepsia del personal policial que intervino en la escena del crimen, lo que podría invalidar pruebas.
Se revela que Valerrier, principal sospechoso, ya tenía antecedentes de abuso sexual y que la hija del victimario le abrió la puerta, sugiriendo la complicidad de familiares. La desmembración del cuerpo se plantea como una necesidad para facilitar su traslado y ocultamiento.
Se critica la demora en la emisión de la Alerta Sofía y la falta de allanamiento de la vivienda del sospechoso el domingo, a pesar de tener indicios suficientes. Se enfatiza la importancia de investigar el entorno del victimario y quién le prestó el vehículo utilizado.