La provincia de Córdoba se encuentra "en ebullición" tras el femicidio de Agostina, con un clima de bronca social palpable y la expectativa de una marcha multitudinaria.
Los ciudadanos expresan su descontento no solo con el accionar del presunto asesino, sino también con la justicia, cuya actuación es cuestionada.
Se destaca la infraestructura judicial y las políticas de protección a la mujer existentes en Córdoba, que contrastan con la gravedad de los hechos ocurridos y generan interrogantes sobre su efectividad.