Se reconstruye el posible modus operandi de Barrelier en el femicidio de Agostina, incluyendo el abuso sexual, asfixia, desmembramiento y ocultamiento del cuerpo.
Se cuestiona la actuación de la justicia y la policía, que encontraron la escena del crimen "impecable" tras tres inspecciones, sugiriendo un posible encubrimiento o inoperancia.
Se pone en duda que Barrelier haya actuado solo, dada la complejidad de los actos cometidos, y se critica la falta de pruebas contundentes para una posible condena.
Se califica el caso como un "gran circo" que lamentablemente se cobra otra vida, y se enfatiza la necesidad de una investigación exhaustiva para determinar la verdad y hacer justicia.