El equipo médico se enfrenta a una delicada situación con un paciente que sufre una lesión de cuarto grado y riesgo de muerte por desangrado. El Dr. Doruk, con la guía del Dr. Ebrin, debe decidir si extirpar el vaso para salvar al paciente, a pesar de no contar con la autorización familiar. La urgencia es tal que se debate si seguir el procedimiento estándar o priorizar la vida del paciente.
Ebrin pone a prueba a Doruk, comparando su situación con la de Bajar, quien tuvo que tomar decisiones difíciles en el pasado. Finalmente, Ebrin autoriza a Doruk a continuar con la cirugía, demostrando confianza en su criterio. Se menciona que Asi Suraz también estaba esperando para intervenir. La tensión en el quirófano es máxima mientras se lucha por salvar la vida del paciente.