La justicia ha puesto bajo la mira a dos mujeres en el marco de la causa Agostina: Marianela, propietaria de la vivienda donde residía Barrelier, y Soledad Andriani, quien le prestó el automóvil utilizado en el crimen.
Se investiga el bar "Huachitas", presuntamente regentado por Soledad, donde se sospecha la existencia de una puerta secreta y que podría haber funcionado como un punto de encuentro o "aguantadero". El lugar fue allanado por la justicia.
Se plantea la hipótesis de que Barrelier, a través de su manipulación, lograba mantener relaciones simultáneas con varias mujeres, lo que le permitía ejercer control sobre ellas, incluida Agostina, una menor de 14 años.