El brote de ébola en Uganda ha generado grandes pérdidas económicas, afectando gravemente al sector turístico del país. La drástica caída de reservas y las cancelaciones generalizadas han impactado negativamente en la economía local.
Expertos del sector explican que el pánico generado por el ébola está ahuyentando a los viajeros. Las estrictas alertas de viaje emitidas por países como Estados Unidos, Reino Unido y Canadá han desalentado la llegada de turistas, afectando directamente a negocios locales como tiendas de artesanías y vendedores de recuerdos.
A pesar del miedo, algunos expresan optimismo sobre la recuperación, comparándola favorablemente con la gestión del COVID-19, y mencionan que la situación se ha manejado de forma eficiente desde que se conoció la noticia del brote.