Se ha denunciado que la nueva doctrina nuclear del gobierno de Javier Milei, por primera vez en la historia argentina, abre el sector al capital privado nacional e internacional. Esto genera preocupación por la soberanía energética del país, dado que el sector nuclear es considerado sensible. Críticas apuntan a que esta medida busca "entregar la soberanía energética".
Además, se mencionó la paralización del proyecto CAREM, un proyecto avanzado en tecnología nuclear que estaba en un 80% de su desarrollo y que, según los denunciantes, representaba soberanía energética para Argentina. También se lamentó la decisión del gobierno de Milei de dejar de lado la posibilidad de financiamiento chino para la construcción de dos centrales nucleares, lo que habría sido importante para el país.