En el contexto del Mundial 2026, la selección de Brasil realizó un doble bautismo de su avión en Brasil y al llegar a Nueva York, buscando romper una sequía de 24 años sin ganar la copa.
El ritual, que incluyó el rociado del escudo del equipo y la formación de un arcoíris, generó reacciones positivas por su estética, aunque su efectividad para atraer la suerte es incierta.
La FIFA y la NASA se hicieron eco del evento, destacando la peculiaridad del mismo. Se recordó que Brasil no gana un mundial desde hace 24 años y buscará cambiar esa racha en la próxima edición.