Se analiza el presunto poder de manipulación de Barrelier sobre las mujeres, logrando que intentaran cubrirlo. Se compara esta situación con casos anteriores donde el agresor se presentaba como "el más bueno de la cuadra", simpático y carismático.
Se menciona que Barrelier no solo convencía a las mujeres, sino también a hombres, e incluso casi convence al padre de Agostina con la seguridad de sus explicaciones. Se destaca que su carisma le permitía manipular a su entorno.