Se expone el grado de intimidación y manipulación que Barrelier ejercía sobre su mujer y su hija. Se relata el testimonio de una víctima anterior que logró escapar de su casa, donde fue amenazada con un arma y obligada a quitarse la ropa.
La hija de Barrelier habría sido quien abrió la puerta, permitiendo la fuga de la víctima. Estos hechos sugieren que este tipo de acciones eran recurrentes en la vivienda de Barrelier.