Se analiza la mente criminal y las posibles características de femicidas y asesinos aberrantes, como el caso de Barrelier. Los profesionales de la salud mental plantean hipótesis sobre estos perfiles, asociando algunos rasgos con psicopatías y narcisismo.
Los psicópatas suelen tener poca conciencia de enfermedad y buscan una posición de dominación constante sobre la víctima, cosificándola. Paradójicamente, pueden ser emocionalmente frágiles y dependientes de la víctima, encontrando en ella una fuente de validación y reconocimiento.
Las relaciones simétricas, basadas en la reciprocidad y nutrición afectiva, difieren de estas patologías que presentan bajo nivel de empatía. La posición asimétrica se sostiene a través del miedo y la amenaza.
Se describe el fenómeno del "doble vínculo", donde se emiten mensajes contradictorios que generan callejones sin salida para la víctima, utilizando amenazas como la de no mantener a la familia si no se cumple con el victimario.
Se plantea la dificultad de entender estas mentes con racionalidad, ya que están "atiborrada de aberraciones y de una emocionalidad absolutamente perturbada". Se analiza la capacidad de mantener un discurso estructurado y la negación patológica como mecanismos de defensa.