Se rechaza el discurso de odio y la justificación de la violencia, incluso hacia los delincuentes. Se enfatiza la importancia de actuar dentro del marco de la democracia y el respeto por los derechos humanos, sin caer al nivel de quienes cometen delitos.
Se debate sobre la sobrepoblación de las cárceles y la necesidad de construir más escuelas en lugar de prisiones. Sin embargo, se aclara que las cárceles deberían albergar a quienes han sido debidamente juzgados y condenados, y no a personas humildes sin defensa adecuada.