La deficiencia de vitamina D es un problema creciente a nivel mundial, afectando a millones de personas sin que muchas lo sepan. Esta vitamina es crucial para la absorción de calcio y fósforo, el mantenimiento de huesos y músculos, y el funcionamiento del sistema inmunológico.
Entre los síntomas de deficiencia se incluyen cansancio persistente, debilidad muscular, dolores óseos y articulares, fatiga y menor rendimiento físico. La escasa exposición al sol, el trabajo en interiores y los hábitos urbanos son factores clave que reducen la producción natural de vitamina D en el cuerpo.