Se debate si un adicto o una persona con problemas de salud mental debe ser considerada responsable penalmente. Se plantea que un neuropsiquiátrico podría ser una opción, pero algunos prefieren la cárcel.
Se argumenta que declararse "loco" o adicto podría llevar a una pena de prisión perpetua o a ser internado en un neuropsiquiátrico, lo cual algunos consideran peor que la cárcel.
Se cuestiona la posibilidad de que un adicto tenga "licencia para matar" y se reitera que la persona que no puede comprender la criminalidad del acto es inimputable según el Código Penal.