La conmoción en la puerta de la casa de Agostina se intensifica con la llegada de personas que expresan su dolor y solidaridad. Una mujer en situación de calle, Estela Maris, relata cómo Agostina la ayudaba, brindándole comida.
El tío de Agostina, Franco, consuela a Estela Maris y se compromete a ayudarla, replicando el gesto de bondad de su sobrina.
Se destaca la empatía de Agostina hacia las personas vulnerables, mostrando una faceta compasiva de la adolescente.