El programa enfatiza que el estado civil no modifica los deseos y que el llamado a la santidad es universal, aplicable tanto a solteros como a casados.
Se aborda la inmoralidad sexual y la necesidad de gestionarla a través de herramientas espirituales, ya que el pecado del corazón se manifiesta en la sexualidad.
Se reitera que, si bien algunos tienen el don para el matrimonio y otros para la soltería, nadie está "dotado" para la inmoralidad, subrayando la importancia de tratar los deseos pecaminosos con estrategias espirituales.