Se cita a David diciendo que no ha visto a un justo desamparado ni a su descendencia mendigando pan.
Se afirma que si alguien está desamparado y mendigando, es porque no es justo, ya que el justo debe ser próspero y bendecido.
Se defiende la "teología de la prosperidad" junto con la de santidad, argumentando que Jesús es todo esto y vino para dar vida en abundancia.