Un misil con capacidad nuclear, el Oresnik, fue utilizado en un ataque que generó una nueva escalada en el conflicto, según la OTAN. En el este de Ucrania, los artilleros preparan y disparan obuses contra posiciones rusas repetidamente.
En uno de los proyectiles se escribió una dedicatoria para Iván Konciuk y otros caídos en la guerra. La artillería moderna opera con drones que sobrevuelan el campo de batalla permanentemente, convirtiendo cualquier posición expuesta en un blanco. Los soldados hacen pausas para el té y almuerzan bajo los árboles, pero la rutina de la guerra se ve interrumpida por la constante amenaza de los drones rusos.