La falsa médica de Chaco, Lidia Mabel Ojeda, operaba con una matrícula perteneciente a un médico masculino del sector privado, lo que constituye un grave error administrativo.
La mujer, que se presentaba como doctora en hospitales públicos, utilizaba un sello apócrifo. La investigación busca determinar cómo pudo actuar durante tanto tiempo y quién la contrató, ya que su título de profesora de plástica no la habilitaba para ejercer la medicina.