La primera víctima de Barrelier, quien logró escapar, relató el calvario que vivió. Fue obligada a desnudarse y maniatada, mientras él le decía que la gente que venía a traer dinero debía verla bien.
La mujer describió el momento en que Barrelier la obligó a sentarse en la cama, sacarse la ropa y la ató de pies y manos, además de colocarle una mordaza en la boca. A pesar de la cinta en la boca, logró zafarse de las ataduras en los pies y escapar, siendo auxiliada por un grupo de jóvenes.
La víctima expresó su deseo de que se haga justicia por Agostina, comparando su caso con el de la joven fallecida. Relató que tuvo mucho miedo y que aún lo tiene, pero que hablar es su forma de buscar justicia.