Marcia, dueña de un negocio de ropa en San Martín, vive aterrorizada por un pirómano que ya atacó dos veces su local, prendiendo fuego en la persiana durante la madrugada.
A pesar de haber realizado denuncias en ambas oportunidades, la policía no ha logrado identificar al responsable, generando un clima de desesperación y miedo entre los comerciantes de la zona.
Los ataques han causado daños significativos en la persiana, vidrios y pintura del local, afectando la economía de Marcia, quien sostiene su negocio a pulmón y teme por la seguridad de los vecinos que viven en los pisos superiores del edificio.