El gobierno de Gustavo Petro impulsó políticas económicas para inyectar dinero en los bolsillos de los colombianos, logrando un aumento del 23% en el salario mínimo (550 dólares) y una reducción de la desocupación.
Estas medidas, junto con un desendeudamiento importante, mejoraron las referencias sociales. Sin embargo, la violencia y el rechazo de sectores de derecha han generado polarización.
Se destaca que el de Petro es el primer gobierno de izquierda en la historia de Colombia, enfrentando una tradición política conservadora. A pesar de las dificultades, la imagen de Petro ha mejorado significativamente.