Expertos en criminalística explican que los sistemas automáticos actuales permiten determinar con precisión si un audio o video ha sido manipulado por inteligencia artificial, identificando cortes, fechas de generación y propiedades del material.
Se aclara que la IA no oculta pruebas, sino que revela el sistema utilizado en su procesamiento. En el contexto del caso Barrelier, se sugiere que la falta de conciencia forense en su accionar, más que ser un psicópata, facilitó su detección, a diferencia de casos como el de Ted Bundy, quien actuaba de manera organizada y planificada.