Se critica la negligencia y falta de pericia de la fiscalía en el caso Agostina. A pesar de que el crimen ocurrió el sábado, el allanamiento a la casa de Barrilier recién se realizó el miércoles, limitándose a una inspección ocular sin preservar la escena ni levantar pruebas cruciales.
El fiscal Garzón es señalado por su soberbia y prepotencia al minimizar su responsabilidad y culpar a otros. Se destaca que el remisero Ariel aportó más a la investigación que muchos funcionarios, al ser él quien identificó a la niña y alertó a la familia, mientras la policía y la justicia demoraban en actuar.
El ministro Quintero, consultado por el abuelo de Agostina, Miguel, afirmó que no se comunicó ni ofreció acompañamiento porque el fiscal Garzón se lo había prohibido, lo que evidencia una posible manipulación de la información y una falta de coordinación entre las autoridades.