El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ordenó nuevos ataques en los suburbios del sur de Beirut, provocando una ola de desplazamientos. Se observaron largas filas de automóviles y motocicletas saliendo de la zona.
Israel había manifestado su intención de establecer una zona de seguridad dentro del territorio libanés hasta el río Litani, un área equivalente al 10% del país. Las caravanas de familias abandonan la zona ante la escalada del conflicto.