Las negociaciones entre Irán y Estados Unidos sobre el enriquecimiento de uranio se encuentran en un punto muerto, ya que para Irán estos puntos son innegociables. Se informa que Irán cuenta con mil misiles adicionales disponibles en túneles, cuya apertura se realizó en semanas, anticipándose a los plazos que manejaba el Pentágono. La entrada de buques por el estrecho de Ormuz genera especulaciones sobre las verdaderas intenciones de las partes involucradas.
La falta de credibilidad en las negociaciones y las declaraciones contradictorias siembran dudas sobre el avance hacia un acuerdo. Se plantea la hipótesis de que la prolongación del conflicto podría estar ligada a intereses económicos y geopolíticos, especialmente con China como próximo rival estratégico.