Un insólito robo ocurrió en pleno Palermo, a plena luz del día: un hombre, visiblemente ebrio, se colgó de un farol de la calle, lo rompió y se lo llevó. El individuo, tras el acto, se tomó una selfie y se marchó caminando, como si nada hubiera pasado.
Las cámaras de seguridad registraron el hecho. A pesar de la audacia del robo, el hombre no mostró prisa por huir, incluso se acomodó y se llevó el farol tranquilamente. El incidente, calificado como un "robo tremendo", generó comentarios sobre la impunidad y la originalidad del método delictivo.