Se espera que la inflación de mayo se ubique alrededor del 2,5%, mostrando una desaceleración respecto a meses anteriores, aunque las consultoras privadas difieren en sus proyecciones, que varían entre 2,1% y 2,5%.
El rubro de alimentos y bebidas, un componente clave de la canasta básica, ha mostrado aumentos significativos, especialmente en carne y lácteos. Esta tendencia preocupa ya que históricamente este rubro presentaba una inflación menor a la general.
A pesar de la esperada desaceleración, la diferencia con la inflación de abril no será tan amplia como se proyectaba inicialmente. El gobierno y consultoras privadas coinciden en la tendencia a la baja, pero difieren en la magnitud.