La Paz, Bolivia, sufre una crisis económica con disparada de precios y escasez de alimentos debido a bloqueos de carreteras y la degradación general de la situación. Manifestantes contra el gobierno de Rodrigo Paz han bloqueado rutas, limitando el suministro y triplicando el costo de productos básicos como las zanahorias. Familias de cinco personas han reducido sus raciones de comida, pasando de almuerzo y cena a solo una comida al día.
La escasez de carne ha duplicado su precio, llegando a ser transportada solo por avión. Carnicerías como la de Edwin intentan colaborar con quienes menos tienen, ofreciendo porciones reducidas. En comedores populares, el menú se limita a sopa de fideos e hígado, y platos como pollo o chuleta escasean, obligando a subir precios y reduciendo la clientela.
María, encargada de un comedor, lamenta la situación y la imposibilidad de muchas personas de pagar incluso un café con pan. La crisis también fomenta la picaresca y aumenta el riesgo para la salud. La situación general ha llevado a una degradación de la alimentación y a un aumento de la dificultad para acceder a bienes básicos.