Un hombre compartió su experiencia personal sobre cómo superó múltiples deudas y frustraciones, incluyendo el fracaso de un emprendimiento propio.
Relató que tocó fondo y, tras rechazar varias invitaciones, decidió asistir a la Iglesia Universal. Allí, según su testimonio, encontró la dirección y la fuerza para cambiar su vida.
Afirmó que al "obedecer y aceptar tener una alianza con Dios", comenzó a ver cambios, aparecieron clientes y pudo retomar su propio emprendimiento, transformándose de un herrero a un empresario con local, vehículos y personal a cargo.
Concluyó que, si bien los problemas persisten, la alianza con Dios le dio la fortaleza para superarlos y crecer, logrando una vida realizada económica y espiritualmente.