El femicidio de Agostina Vega en Córdoba destapó una olla a presión de corrupción que involucra a la política y las autoridades judiciales, quienes estarían encubriendo a un barra brava.
Los medios provinciales no brindan la cobertura necesaria, según los vecinos, quienes piden ayuda a los medios nacionales para visibilizar el caso y reclamar justicia y seguridad.
Se critica la mezcla de agendas políticas y de género en las marchas, lo que opaca el foco principal: el esclarecimiento del crimen de Agostina y la posible red de trata de personas o narcomenudeo detrás del caso.
Se cuestiona la falta de activación de la Alerta Sofía y la posible puesta en escena del operativo de búsqueda, ya que se sospecha que las autoridades sabían desde el principio que Agostina había sido asesinada.