Se retoma el análisis del caso de Agostina, enfatizando la brutalidad del femicidio y las dudas sobre la participación de Barrelier como único autor.
Se cuestiona la versión de que nadie en el domicilio escuchó o supo nada, considerando la presencia de la mujer y su hija de 12 años.
Se reitera la opinión de Miguel Mignone sobre la imposibilidad de comprobar el abuso sexual con el informe preliminar, y se critica al fiscal por no investigar a fondo otros posibles delitos.
Se plantea la hipótesis de que Barrelier podría haber actuado en un plan criminal más amplio, y se cuestiona la efectividad de la justicia para probar la culpabilidad.