Se reflexiona sobre la niñez perdida y vulnerable de Agostina, quien a sus 14 años mostraba signos de sufrimiento y no pudo insertarse adecuadamente en un entorno que le permitiera desarrollarse.
Se enfatiza que la falta de condiciones dadas, tanto en su entorno familiar como social, contribuyó a su trágico destino. La compasión y la pena se expresan ante la corta vida truncada de la menor.