Se puso en duda la figura del femicidio y el rol del Ministerio de la Mujer, el cual fue criticado por ser utilizado como herramienta política por el kirchnerismo.
Se planteó la necesidad de que el ministerio esté compuesto por personal capacitado en diversas áreas (psicología, psiquiatría, asistencia social, sociología, antropología, criminalística, criminología y pedagogía) para abordar las políticas de Estado de manera efectiva.
Se enfatizó que la solución ante el mal funcionamiento o uso político de una institución no es eliminarla, sino mejorar su gestión y asegurar su correcto funcionamiento con personal idóneo.