Se investiga el "crimen silencioso" de Agostina, donde nadie escuchó gritos ni vio lo sucedido en la casa del acusado, Claudio Barrelier. Se presume que Agostina pudo haber sido drogada, dejándola indefensa.
Barrelier vivía con su pareja y su hija en la planta baja y alquilaba la planta alta a otro matrimonio con hijos. A pesar de la convivencia, nadie reportó haber escuchado algo inusual.
Los especialistas en criminalística señalan que, con equipos adecuados, se podrían haber detectado sonidos de hasta 30 decibeles, lo que incluye gemidos o pedidos de auxilio.
Se cuestiona la versión del fiscal sobre el ingreso de Agostina y Barrelier a la casa, ya que la autopsia aún no se había realizado. Se especula que Agostina podría haber estado viva cuando Barrelier sacó el cuerpo el lunes.
El remisero Ariel, quien trasladó a Agostina, se siente culpable y se destaca su colaboración con la justicia. Se menciona que el negocio de los abuelos de Agostina está cerrado, afectando su situación económica.
El ministro de seguridad, Juan Pablo Quinteros, se refirió al detenido y al testimonio del remisero como clave para la investigación.