Se critica que en la causa de Barrelier solo han caído "perejiles", mientras que los verdaderos responsables, incluyendo punteros políticos, siguen impunes. Se señala la gravedad de que un fiscal y un ministro de seguridad afirmen que "está todo bien" ante la situación.
Se revela que Barrelier, sospechoso de la muerte de Agostina, habría tenido a la víctima viva o muerta en su casa durante casi 36 horas antes de descartar el cuerpo. La denuncia de desaparición ya estaba realizada, pero ni la policía ni la justicia actuaron.
Se plantea la hipótesis de que Barrelier podría haber recibido ayuda para descartar el cuerpo y eliminar pruebas, lo que sugiere una posible complicidad o encubrimiento por parte de las autoridades.