Se critica la inoperancia y la ignorancia de los protocolos de investigación por parte de las autoridades en el caso Agostina, lo que habría permitido al sospechoso, Claudio Gabriel Valerrier, ganar tiempo. Se señala que el fiscal habría dictado las conclusiones a los médicos forenses, sin esperar la autopsia.
Se argumenta que la demora en activar la Alerta Sofía y la falta de intervención adecuada en la escena del crimen demuestran una falla sistémica en la justicia argentina. Se introduce la diferencia entre homicidio y feminicidio, indicando que la omisión del Estado en la investigación puede configurar este último.
Se pone en duda la determinación de la data de muerte realizada por el fiscal, sugiriendo que podría ser conveniente para justificar su propia responsabilidad. Se reitera la crítica a la falta de investigación de las redes sociales y otros indicios por parte de la fiscalía.