Caminar diariamente después de los 40 años puede reducir la esperanza de vida entre 3 y 4 años, según investigaciones recientes citadas por el especialista canadiense Stuart Phillips.
Estudios observacionales indican que las caminatas rápidas diarias reducen el riesgo de mortalidad, protegen la salud cardiovascular y mejoran la calidad de vida en la adultez.
Caminar al menos 15 minutos diarios disminuye la mortalidad total en casi un 20% y se observa un mayor beneficio al pasar de un estilo de vida sedentario a uno moderadamente activo. Realizar 150 minutos semanales de caminata rápida reduce la mortalidad total un 31% y los episodios cardiovasculares un 29%.