Britney Spears atraviesa un año complicado, habiendo sido detenida por conducir alcoholizada y drogada. Tras pasar una noche en prisión, enfrentó una audiencia judicial y ahora se encuentra en libertad condicional, además de haber pagado una multa considerable.
La cantante tuvo que internarse en un centro de rehabilitación. Se conoció que durante el operativo se mostró divagando, se puso agresiva en un momento, pero luego colaboró con los policías, incluso invitándolos a comer a su casa. Los oficiales, sin embargo, declinaron la invitación.
Britney aún no se ha pronunciado públicamente sobre los incidentes, pero se espera que lo haga próximamente. La situación de la artista sigue generando atención mediática.