La madre de Karina, Moni, compartió detalles sobre los sacrificios realizados para sacar adelante a sus hijos, trabajando en diversos empleos y alquilando. Aclaró que, a pesar de las dificultades, sus hijos no vivieron en una villa.
Moni expresó su deseo de que Karina pueda tener la libertad de ocuparse de sus hijos y solventarlos, un anhelo que la madre considera su "sueño y obligación". Reconoció haber dado lo que pudo, pero lamentó no haber podido ofrecer más debido a sus propias limitaciones, como no haber completado la secundaria.
La madre también reflexionó sobre la importancia de controlar las emociones como una forma de libertad, y confesó que le pesa mucho el dolor que su hija lleva consigo, sintiendo que quisiera poder solucionarlo.