Se critica la reacción de la mujer del principal acusado, quien, a pesar de confirmarse el asesinato de Agostina, minimiza la situación diciendo que su casa es "muy grande". Se califica esta actitud como propia de una persona "loca".
Se resalta el "poder de manipular" que ejercía el sospechoso sobre su entorno, incluyendo a la madre de Agostina y a su propia madre, quienes expresaron incredulidad ante lo sucedido.