Los habitantes de Barentsburg, en Svalbard, sufren las consecuencias de las sanciones económicas impuestas por Europa a Rusia tras el inicio de la guerra en Ucrania. El impacto es visible en la única tienda del pueblo, donde todos los productos son importados desde Rusia y se pagan con la tarjeta Spitzcoin, descontando el monto directamente del salario.
La organización de suministros se ha vuelto compleja, ya que no pueden importar ni comprar productos en Europa. Deben buscar alternativas en Rusia y gestionar la importación, lo que ha requerido encontrar nuevos proveedores y adaptarse a la logística. Los productos llegan una vez al mes desde Murmansk, a 1300 kilómetros de distancia.
Los agentes de aduanas noruegos son los encargados de hacer cumplir el embargo europeo. Desde hace tres años, tras el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, controlan el cumplimiento de las sanciones y verifican lo que llega a Svalbard. Inspeccionan contenedores con equipos para minería, alimentos y otros suministros, aunque en el día de la filmación no reportaron novedades.