Barentsburg, una colonia rusa en Svalbard administrada por la empresa estatal Trust Arcticugol, mantiene viva la nostalgia de su pasado soviético bajo la mirada de una estatua de Lenin.
A pesar de las sanciones económicas y la prohibición de mencionar a Putin o la guerra en Ucrania, la vida en Barentsburg gira en torno a la extracción de carbón, aunque la mina ya no sea rentable.
La empresa estatal busca justificar la presencia rusa en el archipiélago, manteniendo un lema de "objetivo comunismo" y gestionando la vida de los 350 habitantes, en su mayoría rusos y ucranianos del Donbass.