Se profundiza la vinculación de Ricardo Moreno, concejal del peronismo cordobés, con el caso de Agostina Vega. Moreno, además de ser abogado penalista, ocupa un cargo clave en la municipalidad, donde habría facilitado el ingreso de Claudio Barrelier, el principal sospechoso del crimen.
Se revela que Barrelier figura en la nómina de empleados de la municipalidad como becario, con un sueldo considerable. La investigación apunta a un posible entramado entre el sindicalismo, el partido político y barras de fútbol, donde Moreno jugaría un rol central. Se cuestiona que con fondos públicos se contrate a personas con antecedentes y causas judiciales abiertas.