Se analiza el hilo conductor del caso: Melisa, quien conecta al homicida con la víctima. Se investiga si Melisa era consciente del entorno de Barrelier y si tuvo alguna responsabilidad.
Se plantea que Agostina y Barrelier se reencontraron en una cancha de fútbol, donde él la vio vulnerable y, presuntamente, la manipuló. Se sugiere que Barrelier podría haberle pedido el teléfono a Agostina para contactar a su madre, Melisa.
Gastón, especialista en delincuentes, opina que un psicópata es inteligente y manipulador para lograr sus objetivos. Raúl, tío abuelo de Agostina, coincide en que un psicópata sabe cómo manipular y que Barrelier, con 33 años, pudo influir fácilmente en una niña de 14.